Ernesto Soto Paez
La Cárcel de Belén, un inmueble proveniente del siglo XVII, es quizá uno de los reclusorios que más temió la población de la Ciudad de México; al influjo de su nombre hasta los más valientes se arredraban y quienes tuvieron la desgracia de caer en ella, salían tan escarmentados por el infierno vivido, que hasta recomendaba no seguir delinquiendo.
La corrupción ha escalado a niveles inimaginables en el país: representa el nueve por ciento del Producto Interno Bruto de México y si no se pone freno, corremos el grave riesgo de que este tipo de prácticas se generalicen.