Lomelí Vanegas entregó diploma y reconocimiento a siete personas que han impulsado la autonomía universitaria. De manera presencial: al exrector José Narro Robles; al jurista Diego Valadés Ríos, y a la exrectora de la Universidad Autónoma de Querétaro, Teresa García Gasca.
De forma póstuma se reconoció a los exrectores Ezequiel A. Chávez y Antonio Caso; al expresidente Emilio Portes Gil, y al jurista Sergio García Ramírez.
Acompañado por la presidenta en turno de la Junta de Gobierno, María de la Luz Jimena de Teresa de Oteyza, y de la secretaria general de la Universidad Nacional, Patricia Dolores Dávila Aranda, el Rector manifestó que con este acto solemne también renovamos nuestro compromiso como una universidad pública y autónoma dispuesta a seguir desempeñando un papel esencial en la construcción de un país más justo y consciente, que siga formando ciudadanos y ciudadanas críticas.
“Defendamos este derecho como un deber hacia la sociedad que confía en nosotros y nos respalda, y como un acto de compromiso con las nuevas generaciones que trabajan con ahínco todos los días para construir un futuro más inclusivo y democrático”, exhortó Lomelí Vanegas, acompañado también por el integrante de la Junta de Patronos, Juan Casillas Ruppert.
Pluralidad
En su oportunidad, el exrector José Narro Robles agradeció el reconocimiento y aseguró que en esta institución se fomenta la pluralidad de opiniones, creencias, formaciones y aspiraciones. “Aquí en la Universidad, en la nuestra, cabemos todos”.
Subrayó que la autonomía es libertad de pensar, de decir y de hacer sin violentar a otros y sin quebrantar la ley. “Es libertad de enseñar e investigar, de creer, crear y de soñar”.
Este atributo y derecho de nuestra casa de estudios, agregó, le permite interactuar con independencia frente a las autoridades y estructuras del poder político, económico, religioso, militar o social. “Es el principio que nos permite cumplir con la nación, con independencia del partido o las personas que gobiernen; de la ideología que domine y también de los personajes, organizaciones, grupos o sectores que tienen poder de decisión”.
Narro Robles destacó que, en este siglo de alternancias, México ha contado invariablemente con la Universidad Nacional y lo seguirá haciendo, pues esta casa de estudios tiene la responsabilidad de estar abierta y colaborar –en el marco de sus responsabilidades– con todos los signos, niveles de gobierno, instituciones y organizaciones.
Deber social
La exrectora Teresa García expuso que la defensa de la autonomía universitaria es un deber social que acompaña el encargo del rector o rectora como una impronta, como un tatuaje en la piel.
La distinción, refirió, es un aliciente para seguir trabajando por la libertad de cátedra, el autogobierno y la autonomía administrativa, por el pensamiento libre, la capacidad de disentir, de expresar ideas de forma independiente.
La autonomía, abundó, exige una alta responsabilidad en la aplicación de los recursos ´, ya que está ligada a principios como el respeto, la democracia y la transparencia.
Sostuvo que no se puede pretender apoyar desde los gobiernos a las universidades autónomas y regatearles el presupuesto. “Esta estrategia –malograda– de control para sujetar y someter, tiene que cambiar, porque del fortalecimiento de la universidad pública y autónoma depende nuestro desarrollo y el avance de nuestro país”.
En tanto, Pablo Caso, nieto de Antonio Caso, agradeció la distinción en nombre de la familia del exrector, a quien calificó como un defensor de la libertad y quien –consideró– se sentiría emocionado de ver que la UNAM es una de las mejores universidades del mundo y el principal centro de investigación del país. (Gaceta UNAM)








Deja un comentario