Rubén Vázquez Pérez
Hasta la saciedad o casi, el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, ha dicho que él y la 4T no son lo mismo que quienes le precedieron en el Ejecutivo federal. Vehemente, indignado, lo dice siempre ante la mera insinuación de que su gobierno actúe de la misma manera que quienes gobernaron antes este país.
Pero entonces ¿qué significa –por ejemplo- su indiferencia, por decir lo menos, ante tanta arbitrariedad contra los periodistas de Notimex, la agencia de noticias del Estado mexicano; qué significa el respaldo que un día y otro también da públicamente a la directora de esa agencia, Sanjuana Martínez, a pesar del evidente abuso que ha perpetrado contra los trabajadores?
El mandatario argumentó que el conflicto en ese organismo descentralizado del Estado –que podría derivar en una huelga-, no le preocupa; que es algo que las autoridades laborales deben resolver; y que éstas no tienen “línea”. Empero, igualmente aclaró que el juez que atienda el caso bien podría resolver que “no hay razón de ser para esa huelga”.
Como se ve, sus respuestas no arrojan certeza alguna sobre la conducta y las decisiones imparciales de la autoridad a la que se refiere y bien podrían ser parte del sarcasmo al que es tan proclive el mandatario.
Lo cierto es que son decenas de denuncias las presentadas en contra de su directora, Sanjuana Martínez, a la que él nombró, de quien ha dicho que le tiene absoluta confianza y a la que –sin duda apantallado- no le regatea reconocimiento ni halago alguno por su trayectoria periodística.
Pero un dato reciente parece significativo: cuando faltaban horas para el estallamiento huelguístico, se dio a conocer que gracias a la intervención de la Secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde, la directora de Notimex cedió a cinco de las demandas planteadas por el Sindicato Único de Trabajadores de Notimex, con lo que se aplazó una semana el cierre de instalaciones en la agencia de noticias del Estado Mexicano.
Y si lo que se ve aquí es, en efecto, una actuación “sin línea” de la secretaria Luisa María Alcalde, estaríamos ante lo inédito: una evidencia del libre juego de los actores políticos dentro del gobierno, una especie de forcejeo, de competencia de vencidas para ver quién tiene más fuerza:
Del lado de Sanjuana, el público respaldo que el Presidente López Obrador le ha ofrecido reiteradamente –dijérase que hasta el punto de hacerla parecer impune, a pesar de tanta arbitrariedad cometida en nombre de la 4T- y del lado de los trabajadores de Notimex, la Secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde, quien a su vez cuenta con el legado de honradez y honestidad de su padre, Arturo Alcalde Justiniani.
Si ha de ser que el conflicto en Notimex se resuelva conforme a derecho, parece que a Sanjuana no le va a bastar con las simpatías presidenciales: Arturo Alcalde Justiniani tiene una larga trayectoria como exitoso asesor de sindicatos tales como las asociaciones sindicales de Pilotos Aviadores y de Sobrecargos; el SITUAM, el sindicato de la Universidad Iberoamericana y el de Chapingo así como los sindicatos del instituciones bancarias: Nafinsa, Metlife y Bancomext, entre otros.
Pero, la señora Martínez, directora de Notimex, está lejos de darse por vencida: ha iniciado una contraofensiva que la ha acercado a posiciones de la derecha y más precisamente del conservadurismo panista, toda vez que, a través del sindicato espurio que ella impulsa, ha dejado saber, precisamente, la trayectoria de Alcalde Justinaini, como si se tratara de un delito.
En realidad, lo que pretende Sanjuana es retomar el argumento que el panismo en el Senado esgrimió hace poco menos de un año para cuestionar el nombramiento de Luisa María Alcalde, por lo que llamó un posible “conflicto de intereses”: según el grupo parlamentario del blanquiazul ningún juez fallaría contra ningún sindicato que estuviera asesorado por el papá de la Secretaria del Trabajo, Arturo Alcalde Justiniani. Y es el caso del SutNotimex.
Su propósito es, claramente, descalificar la defensa de aquellos a quienes ella ha agredido ventajosa e impunemente.
Cuando Sanjuana inició su ofensiva, se pensaba que todo quedaría en el despido del dirigente Conrado de la Torre, acusado por los propios trabajadores de abusos, corrupción y nepotismo; se pensaba que el líder del SUTNotimex sería despedido y eventualmente sujeto a una investigación judicial.
Ahora hay nueva dirigencia en el sindicato, pero quedan muy pocos sindicalizados: un día si y otro también cualquier reportero o redactor se entera que ha sido despedido; que ya no puede entrar al edificio y nunca sabe la falta que cometió como para merecer la separación del empleo; personal de seguridad no uniformado –al estilo de las guardias blancas caciquiles- les impide el acceso y si les permite entrar, sólo es para acompañarlos a que recojan sus pertenencias.
Parece que el común denominador de muchos de los despidos, la falta intolerable en el estrecho criterio de quien dirige Notimex, es el ejercicio de la libertad de expresión, esto es que los trabajadores muestren su desacuerdo con los despidos, se pongan del lado de éstos y opinen de viva voz que ése proceder es arbitrario; la directora de la agencia considera que todo eso es suficiente para sumar a los atrevidos a un negro listado que culminará también en ceses fulminantes.
Los cierto es que este caso es para demostrar que, en efecto, la 4T y el Presidente Andrés Manuel no son lo mismo que sus predecesores; que se actúa conforme a derecho; que las simpatías y las amistades no son sinónimo de impunidad y que no hay simulación ni dobles discursos.

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