Oscar Andrés Flores Ramírez, “El Lunares”, fue liberado el sábado último, a poco de su primera captura en Hidalgo, por una jueza que consideró suficiente el error que cometieron los policías, al consignar en su informe que estaba en un departamento a cuyo edificio se accedía por la entrada “G”, cuando lo correcto era la entrada “H”.
Capturado ese día nuevamente cuando apenas salía del reclusorio, el presunto líder delincuencial consigue, en el Día del Amor y la Amistad, su segunda liberación, gracias a que un juez de control estimó insuficientes las pruebas que se ofrecieron para inculparlo como responsable de un secuestro exprés.
Pero esto sucede, digamos, en las alturas, en un caso emblemático, indudablemente mediático, pero definitivamente cuando se intentaba dar un golpe que habría puesto en desbandada al Cártel de Tepito y habría sido un clarísimo triunfo del gobierno que encabeza la doctora Claudia Sheinbaum.
A estas alturas es dable suponer que los abogados de Flores Ramírez son, en definitiva, unas chuchas cuereras que se aprovechan, vamos a decir, de la nobleza, ingenuidad o inexperiencia de los funcionarios judiciales; o bien que a los jueces se les paga tan espléndidamente como para no dejar pasar detalle por nimio que sea, con tal de procurar justicia, aún y cuando les llueva la crítica demoledora de la ex ministra Olga Sánchez Cordero, ahora secretaría de Gobernación, de que carecen de sensibilidad social.
La cosa es saber estos pagos existen, a cuánto ascienden y si únicamente provienen del erario público o del bolsillo de quién sabe quién.
Abajo, al nivel de los ciudadanos de a pié, la cosa es dramática, por decir lo menos. En las calles la gente tiene que acostumbrarse a la extorsión; al secuestro; a los asaltos a plena luz de día; a las violaciones y asesinatos; a los sicarios del narcotráfico, en suma, a vivir con miedo y en permanente oración para que nada malo suceda al salir de casa, tampoco dentro de ella y que al final del día, de nuevo todos estén todos completos, sanos y salvos.
Al norte de la ciudad en la alcaldía Gustavo A. Madero, acaba de ocurrir una atrocidad, a estas alturas, de todos conocida, la del asesinato y desollamiento de una joven mujer, una menos, Ingrid Escamilla, un hecho que conmovió no sólo a todos los capitalinos, sino a toda la sociedad, al país entero.
Pero el terrible crimen, empero, no ha servido para que las autoridades bajen aún más la mirada y miren más de cerca: la ciudadanía de esa parte de la capital del país, a no querer, convive con organizaciones criminales que por la fuerza de las armas han despojado de sus propiedades a particulares y se han apoderado de inmuebles, de los que han hecho una especie de búnkeres o centros de control de sus actividades.
Abiertamente solapadas a todos los niveles, estas organizaciones se dan el lujo de actuar a plena luz del día, también de noche, y en las narices de patrulleros –no sólo de la policía capitalina, sino de la misma guardia nacional- distribuyen droga, intimidan y mantienen bajo amenaza a quien pretenda denunciarlos.
Así ocurre en la colonia Vallejo: hace unos días los vecinos supusieron que las cosas serían distintas pues una caravana de vehículos policiales, llegó repleta de oficiales armados y embozados, con chalecos antibalas, para presuntamente desalojar a una organización liderada por una mujer que se había apropiado de un edificio de departamentos.
No hubo balazos, ni corretizas, nadie se puso nervioso; cuando los efectivos policiales llegaron no había nadie. Cuando mucho, los policías golpearon la puerta. A los pocos minutos llegó la presunta líder criminal. Saludó a los policías. Y así, con entera tranquilidad, a los pocos minutos, se fueron. No está de más decir que no hubo ningún detenido. Sus actividades, a la fecha, continúan.
Alguien aventuró que desde alguna obscura oficina gubernamental –acaso de la alcaldía-, hubo una llamada telefónica. Y los puso sobre aviso. De esto, claro, nada se supo en medios, apenas en redes sociales de los propios vecinos.
Lo dicho: combatir a la corrupción, no son enchiladas…

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