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Ciudad de México. Con el descubrimiento de siete nuevos yacimientos petroleros en aguas someras, Petróleos Mexicanos quedó en condiciones de revertir, en el corto plazo,  su actual declinación en la producción de hidrocarburos, que lo llevará de un tope máximo de extracción actual de 1.8 millones de barriles diarios del crudo, a poco más de dos millones del energético.

Los seis nuevos campos petroleros comenzarán a producir crudo ligero en los próximos dos años, si bien Pemex requerirá de inversiones por unos 10 mil millones de dólares, dieron a conocer en conferencia de prensa el director general de Pemex, Carlos Treviño Medina, y el secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell.

La pronta explotación de Pemex de los seis campos se debe a su cercanía con otras zonas de extracción y a que la empresa del Estado contará con un futuro promisorio por los elevados costos internacionales de los hidrocarburos, que en el caso de la mezcla mexicana de exportación superó 70 dólares por barril en septiembre pasado.

“La tendencia a la baja de las reservas de crudo está cerca de terminarse. Contamos con un entorno favorable de precios del crudo que se reflejará en la reclasificación de las reservas”, expresó Joaquín Coldwell.

Ciudad de México. El Consejero Presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova Vianello, aseguró que ya sabe qué partido fue el que vendió el padrón de electores y que, en consecuencia, inició ya el fincamiento de responsabilidades en el ámbito de lo administrativo.

Tras la inauguración del Seminario Internacional sobre Transformaciones, Aportes y Retos de la Observación Electoral declinó empero revelar qué organización política incurrió en el ilícito porque, dijo, “en este momento no puedo decir de qué partido se trata. Tengan paciencia”.

No obstante, el funcionario electoral sostuvo que se trata “de un caso exitoso en donde el INE, la FEPADE, la Policía Federal actuaron de manera coordinada y que, en el ámbito de lo que le toca al Instituto Nacional Electoral todos los protocolos se siguieron”.

Ciudad de México. En 2017, los recursos de los 10 mexicanos más ricos equivalían al total de ingresos del 50 por ciento de los más pobres, es decir, de casi 60 millones de personas. Y mientras en el 2002 la fortuna de los cuatro mexicanos más ricos representaba el dos por ciento del producto interno bruto (PIB), para el 2014 ascendió al nueve por ciento.

Así lo expresó el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), durante la presentación del informe “La ineficacia de la desigualdad”, elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), dio a conocer una comunicado de la máxima casa de estudios.

 

  • Excesiva la extracción de agua del subsuelo, advierten
  • Se extraen dos terceras partes del vital líquido requerido

 

Ciudad de México. Cada año, la planicie lacustre de la Ciudad de México registra un hundimiento de entre ocho y 12 centímetros debido a la excesiva extracción de agua de los acuíferos, con efectos catastróficos para la infraestructura urbana, afirmó Efraín Ovando Shelley, investigador del Instituto de Ingeniería (II) de la UNAM.

En un comunicado de la máxima casa de estudios del país, el especialista resaltó que hemos llegado a considerar que los sismos provocan las mayores catástrofes de esta metrópoli -la quinta más habitada del mundo- y del país en general.

Sin embargo, dijo, “México está expuesto a muchos riesgos que no son de corta duración; uno de ellos es el hundimiento regional, que ocurre poco a poco, pero de manera constante, al menos desde mediados del siglo XIX”.

Este proceso es causante de situaciones críticas en muchas partes de nuestra urbe: contribuye a la aparición de grietas en el terreno y a afectaciones a la infraestructura urbana, las vialidades, las casas habitación y al patrimonio arquitectónico, artístico y cultural.

“Nos referimos a los temblores como fenómenos naturales que duran segundos, o cuando mucho un minuto, y que suelen tener consecuencias catastróficas, pero los hundimientos son siniestros que van en cámara lenta. Su velocidad es variable, dependiendo de la zona; incluso podría ser mínima, pero permanente”.

El centro histórico de la CdMx es una de las zonas más afectadas, porque ahí han estado expuestos varios edificios desde hace mucho tiempo, aunque toda la cuenca está dañada. Además, buena parte de la capital del país está construida sobre una antigua área lacustre (arcillas blandas y deformables), por lo que al sustraer agua el subsuelo se deforma y se hunde. Desde la llegada de los españoles la cuenca se ha visto menoscabada.

El hundimiento, reiteró Ovando Shelley, es producto de la excesiva extracción de los acuíferos profundos; sin embargo, este fenómeno se registra a diferentes velocidades. Por ejemplo, las subcuencas de Xochimilco y Chalco alcanzan hundimientos de entre 35 y 40 centímetros por año.

En el área donde se construye el nuevo aeropuerto se registra un hundimiento de entre 12 y 14 centímetros anuales, aunque hay puntos en los que es mayor. Todos estos datos son observables y se pueden corroborar, aseguró.

 

Soluciones para detener el hundimiento

Una solución sería dejar de explotar los acuíferos, pero dos terceras partes del agua que consumimos se extraen de los pozos y la otra porción es traída de otras cuencas, proceso que representa un alto costo económico, así que en el corto plazo no hay manera de detener el fenómeno, reconoció.

Y las medidas drásticas y radicales tendrían efecto en el largo plazo. Una opción sería construir una red de drenaje paralela: una que recoja aguas pluviales y otra que saque las aguas negras. Técnicamente es posible tratar el agua de lluvia para reutilizarla, incluso podría reinyectarse al subsuelo, sugirió.

Otra sería aprovechar los escurrimientos de las serranías que rodean a la cuenca de México; su uso adecuado implica almacenar el recurso, tratarlo y distribuirlo, aunque en algunos casos, como el de la sierra Poniente, ya son aguas totalmente contaminadas.

Una más es descentralizar a la Ciudad de México, “sacar las dependencias del Gobierno Federal, propuesta que llevaría un largo proceso, quizá decenios”.

Efraín Ovando Shelley subrayó que una iniciativa viable sería retomar el ejercicio que realiza la UNAM en Ciudad Universitaria y aplicarlo en diversas partes de la CdMx: reciclar el agua pluvial, pues sustraer el agua del subsuelo ya no es realista.

Por último, destacó que en el Instituto de Ingeniería se observa de manera permanente cómo se sienten los sismos en esta urbe, y la forma en que se distribuyen los daños provocados; esa tarea les ha permitido saber que los temblores también están influidos por el hundimiento regional: la respuesta sísmica evoluciona debido a los cambios en las propiedades del subsuelo al extraer el agua de los acuíferos.


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