Alejandro Alemán
Ciudad de México. Diputados y senadores, integrados en Comisión Permanente, dieron inicio ayer al desahogo de la agenda de esta LXVI legislatura al abordar la situación económica del país, en la que se confrontaron visiones triunfalistas contra advertencias de bajo crecimiento, abandono del campo e inseguridad creciente.
En una sesión que duró 4 horas con 38 minutos, se dio cauce a diversas comunicaciones y oficios, nueve iniciativas y se presentó el acuerdo sobre el informe de actividades de la presidenta del la Comisión Nacional de Derechos Humanos, María del Rosario Piedra Ibarra, el 26 de enero entrante.
Ciudad de México. La senadora Ana Karen Hernández Aceves, del Partido del Trabajo, llamó la atención acerca de la claridad, firmeza y templanza de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo y desde el Congreso, agregó, todas las fuerzas políticas debemos de reconocer y respaldar el liderazgo que ante esta tensa coyuntura ha demostrado la Jefa del Ejecutivo.
Así, la legisladora hizo un llamado a la oposición a la unidad en torno al gobierno mexicano, al considerar que no son tiempos de campañas electorales, sino un momento que define el rol de México en la escena internacional.
Así se expresó al fijar su postura ante los hechos ocurridos en Venezuela, el pasado 3 de enero, como parte de la agenda política, de senadoras y senadores de la República, que integran la Comisión Permanente del Congreso de la Unión.
Rubén Vázquez Pérez
Ciudad de México. Previo a los empujones y manotazos del miércoles último en el Senado, diferentes intervenciones evidenciaron los límites del desencuentro, una especie de suelo quebradizo luego del cual no queda sino la negrura de un abismo profundo en el que, acaso, cupiera no sólo un sistema político y un gobierno, sino, incluso, la nación toda.
Los protagonistas del zafarrancho dejaron en claro que hay líneas que no están dispuestos, a cruzar: a la oposición panista y sus aliados del PRI, por ejemplo, si les importa que les llamen traidores a la Patria. Y a la mayoría morenista lo que le interesa es verse como el valladar de la soberanía. En ambos casos, es claro, está la rentabilidad política.
Ciudad de México. Una trifulca en la tribuna del Senado de la República desató el senador priísta Alejandro Moreno Cárdenas, al agredir a golpes y empujones al Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara alta, Gerardo Fernández Noroña, de la cual resultó con lesiones un camarógrafo, víctima de los puñetazos y patadas que el propio senador priísta –y un correligionario más- le propinaron, cuando estaba caído.
El asunto habrá de precipitar el eventual desafuero de Alito –que así le dicen al senador agresor-, así como el de sus compañeros de partido que participaron en la agresión, según adelantó el Presidente de la Mesa directiva.
Los hechos ocurrieron durante la última y muy accidentada sesión de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, en momentos en que ésta había terminado, se cantaba el Himno Nacional y Alito Moreno había subido para reclamar a Noroña que no le hubiera dado la palabra.
Cerca del senador priísta se encontraban sus correligionarios: el también senador Pablo Angulo, el diputado Erubiel Alonso, el diputado Carlos Eduardo Gutiérrez Mancilla quienes no eran miembros de la Permanente y el diputado Rubén Moreira. Todos ellos rodearon a Fernández Noroña: bloquearon la eventual retirada de cualquiera de los súbitos contendientes, así como el posible ingreso de simpatizantes del petista.