La senadora Laura Itzel Castillo consideró que en esas próximas discusiones se debe elevar el nivel, porque “la política es un vehículo civilizatorio y aunque podemos discutir muy fuerte, hay que hacerlo con respeto; ese debe ser nuestro compromiso”.
“Es lamentable que haya confrontaciones, porque la gente nos observa; por ello, el llamado durante las sesiones será a la cordura y a elevar el nivel del debate. En mi caso, como presidenta de la Mesa Directiva, hay que declinar a la militancia y conducir de forma institucional”, recalcó.
Afirmó que presidir el Senado de la República representa una gran responsabilidad, sobre todo después de un primer año tan intenso de la LXVI Legislatura, por lo que “ahora nos tocará sacar adelante todo el andamiaje secundario de las reformas constitucionales”.
Por otro lado, se refirió al preponderante papel de las mujeres en la vida pública, y consideró que “aunque la lucha ha sido larga y los retos enormes, hoy se pueden ver resultados como la paridad en ambas cámaras del Congreso y que por primera vez hay una presidenta de la república”.
“Hoy los estereotipos hacia las mujeres se están derribando, y hemos avanzado mucho en la igualdad sustantiva. Por eso es importante que las mujeres sepan que ellas pueden ser lo que quieran ser, como lo ha mencionado también la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo”, concluyó.
Hecho histórico, que un ministro de origen indígena presida la SCJN: Castillo Juárez
La presidenta del Senado de la República, Laura Itzel Castillo Juárez, consideró que contar con un ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, proveniente de un pueblo indígena, como Hugo Aguilar Ortiz, representa un hecho histórico en la vida moderna de México.
Se han alcanzado cambios con los que “alguna vez soñamos” y que representan logros que han sido fruto de “resistencias diarias y luchas históricas”, dijo.
Así se expresó, al inaugurar el foro nacional sobre el “Reconocimiento, justicia y pluralismo para los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanos”, al que convocó la senadora Edith López Hernández, presidenta de la Comisión de Pueblos Indígenas y Afromexicanos.
Castillo Juárez dijo que el Poder Legislativo se ha constituido como un Congreso Constituyente, que ha empezado a saldar la deuda histórica con las comunidades que mantienen vivas las raíces culturales de nuestro país, pero que durante mucho tiempo fueron invisibles y discriminadas.
Apuntó que se impulsa una ley general sobre los derechos de los pueblos indígenas y afromexicanos, la cual se encuentra en consulta nacional, pero que busca reformar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, para que sus derechos se vuelvan “reales y vivos” en cada una de las comunidades de la República.
Laura Itzel Castillo recordó que está por cumplirse un año de que fuera aprobada la reforma al artículo 2 de la Carta Magna, cambio mediante el cual se reconoce, por primera vez, a los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas, lo que significó que sus voces, identidad, formas de organización y derechos, cuentan verdaderamente.
Hoy con la Constitución en la mano defendemos sus territorios, lenguas, saberes y tradiciones que nos enriquecen a todos y todas, por lo que México se afirma como un país orgulloso de la diversidad y de la riqueza cultural de los pueblos, y reconocer su identidad e historia, es comprometernos a combatir la discriminación y la desigualdad que les afecta, puntualizó.
La presidenta de la Comisión de Pueblos Indígenas y Afromexicanos, Edith López Hernández destacó que la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, reconoce a los pueblos y comunidades indígenas como el cuarto nivel de gobierno, junto al federal, estatal y municipal, y eso demuestra, dijo, que “somos sujetos de derecho con sistemas normativos propios y la capacidad de decidir nuestro destino”.
Por ello dijo, con el foro se busca abrir un espacio plural y profundo de diálogo para evaluar avances, identificar desafíos, construir propuestas para fortalecer el nuevo marco constitucional.
En ese sentido, destacó que por primera vez se otorga presupuesto público de manera directa a estos pueblos, lo que permite consolidarlos y garantizar el reconocimiento de su dignidad cultural y sus derechos.
María Martina Kantún Can, secretaria de la Mesa Directiva, destacó que declarar al 2025 como año de la mujer indígena, es un acto de reconocimiento a las destacadas aportaciones que han hecho a nuestro país, como es la defensa de los territorios ancestrales, pues ello representa la defensa de la soberanía nacional.
“Las mujeres indígenas son la voz viva de un legado ancestral que nos enseña que el territorio no es unas mercancías sino una extensión de nuestra propia existencia y, que, a pesar de los desafíos históricos y contemporáneos, han logrado levantar la voz para ser escuchadas principalmente en los ámbitos político y social”.
Víctor Hugo Toledo Llancaqueo, director general de Participación y Consultas de la Secretaría de Gobernación, destacó que, históricamente, los pueblos indígenas han marcado la pauta de sus derechos y hoy en día participan en la reconfiguración del Estado Mexicano gracias a las reformas constitucionales que los visibilizan; esto traerá “otro concepto de Estado y otro concepto de proyecto de nación”, enfatizó.
En representación de la Consejería Jurídica del Poder Ejecutivo Federal, José Alberto López Damián, sostuvo que reconocer las múltiples expresiones culturales de la mujer indígena implica también respetar todos los derechos por los que han luchado durante siglos; “ellas portan los hilos de la memoria y alumbran las posibilidades de la nueva nación que estamos construyendo”, agregó.
Claudia Olivia Morales Reza, presidenta del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, expuso que, si bien en México se reconoce a la mujer indígena como guardiana de la sabiduría ancestral, organizadora y administradora comunitaria, las instituciones de gobierno deben proporcionarles herramientas para que gestionen y administren los recursos con los que trabajan de manera más adecuada.
Gabriela Rodríguez Ramírez, secretaria técnica del Consejo Nacional de Población, expuso que tan sólo el 25 por ciento de las mujeres indígenas de 19 años o más continúan sus estudios por falta de espacios educativos y una fecundidad temprana, lo cual calificó como inadmisible y una barrera para su crecimiento, pues las menores, subrayó, no deben estar cuidando hijos, sino que deben estudiar y disfrutar su niñez. (Boletín, Senado)