OPINIÓN

La decapitación de Pancho Villa

 |  Viernes, 03 Noviembre 2017 17:21  |  Publicado en OPINIÓN

Ernesto Soto Paez

Unos meses después del asesinato de Pancho Villas su tumba fue violada, sus restos exhumados y decapitado, sin que hasta el momento se conozca el paradero de la cabeza del Centauro del Norte, ni por órdenes de quien fue consumado el hecho.

Respecto a cómo sucedieron las cosas, cuando aun vivía uno de los testigos presenciales más acreditados, aportó algunos datos sobre el hecho. Este hombre, rodeado de periódicos que habían resistido el paso del tiempo, fotografías, actas de nacimiento y copias de esquelas, un hombre originario de Parral, Chihuahua, relató una historia que aclara algunos mitos y leyendas del general de México conocido como: Pancho Villa.

El automóvil gris y su banda

 |  Jueves, 26 Octubre 2017 18:08  |  Publicado en OPINIÓN

Ernesto Soto Paez

El episodio policiaco más famoso del México revolucionario fue el que, entre 1914 y 1919, protagonizaron en la Ciudad de México los integrantes de la Banda del Automóvil Gris, cuyos hechos delictivos fueron inmortalizados por el cineasta Enrique Rosas, en una de las películas más conocidas del cine mudo mexicano.

México aun no se recuperaba del golpe de Estado que había dado, Victoriano Huerta, peo la expectación, debido a las fechorías del banda, se vio multiplicada cuando se habló insistentemente de la complicidad del general, Pablo González, quien solapó las correrías del grupo criminal, y otros altos funcionarios, quienes lograron obtener papel oficial de la Inspección de Policía del Distrito Federal, mediante el cual redactaban supuestas órdenes de cateo con lo cual tenían franca la entrada a los domicilios asaltados, huyendo después a bordo del Fiat modelo 1914, color gris, que les dio nombre y fama.

El Ángel de la Independencia o Victoria Alada

 |  Lunes, 23 Octubre 2017 02:57  |  Publicado en OPINIÓN

Ernesto Soto Paez

El 28 de julio de 1957, a las 02; 43 de la madrugada, se estremeció la Ciudad de México por los efectos de un sismo de 7.7 grados en la escala de Richter; alarmó a la población y provocó la caída del Ángel de la Independencia. El epicentro del evento se ubicó en el puerto de Acapulco, Guerrero y  tuvo un saldo de 700 muertos, algo inédito hasta ese entonces en el país.

Uno de los efectos inmediatos fue un apagón de varias horas, pero la sorpresa mayor fue cuando los capitalinos vieron que la Victoria Alada de la Columna de Independencia, también conocido como Ángel de la Independencia, estaba caída, destrozada y sin cabeza, sobre el Paseo de la Reforma, a los pies de su pedestal.

El periodismo mexicano, a prueba

 |  Viernes, 22 Septiembre 2017 18:27  |  Publicado en OPINIÓN

Rubén Vázquez Pérez

Nombres como los de don Carlos Ramón Narváez, acucioso Jefe de Redacción en el unomásuno de Manuel Becerra Acosta o de Jacobo Zabludovsky, el más importane conductor de noticieros de la televisión en México, surgen irremediablemente de la memoria, como catapultados en automático, ante la bailada que la necia realidad le ha dado a varios servicios noticiosos, con Televisa a la cabeza, en el caso de la inexistente Frida Sofía, niña supuestamente atrapada entre los escombros del Colegio Enrique Rébsamen.

Una previsible simple pregunta, incómoda casi siempre, de ambos personajes -ya desaparecidos-, habría sido suficiente para corroborar toda la historia que el reportero, en el lugar de los hechos, ya saboreaba como la nota principal del noticiero estelar: “¿Y ya tenemos los apellidos de la niña, ya conocemos a sus padres?”, habrían formulado Narváez y Zabludovsky, sin lugar a dudas.

Y el reportero -la reportera en este caso-, con todo su pesar, habría ido a buscar de inmediato el fundamental, estorboso, molesto e incómodo dato; no habrían transcurrido diez horas, a lo mucho tres o cuatro y nada de esa información no corroborada habría salido del breve espacio de una redacción de información general, de noticieros. Nada malo habría pasado y el reportero habría aprendido una lección fundamental de humildad, pero también de profesionalismo.

Pero aquí y ahora la gente de noticieros en Televisa tuvo -y de muy brusca manera- una amarga experiencia de la que, al parecer, no aprendieron: tras el desmentido, esto es: luego que quedara clara la inexistencia de Frida Sofía, quien se disculpó no fue Televisa: fue la Secretaría de Marina, no obstante que quien armó y difundió la historia fue la poderosa empresa, con sus conductores estrella, durante esas diez horas -ahora sabemos, de ridículo-, que incluyeron al noticiario estelar. 


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