OPINIÓN

¿Se atreverán?

 |  Viernes, 20 Abril 2018 11:23  |  Publicado en OPINIÓN

Rubén Vázquez Pérez

Platicaba hace un par de semanas con una amiga acerca de las tendencias que arrojan las encuestas, la mayoría de las cuales, si no es que todas, dan favorito a Andrés Manuel López Obrador para la Presidencia de la República; a Claudia Scheinbaum para el gobierno de la Ciudad de México y, en general, a los candidatos de Morena al Congreso.

El punto central era la inclusión de Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”, en la boleta electoral. Y sus implicaciones. “¿Tú crees que si el Peje gana, lo va a dejar llegar?”, me decía mi amiga, con ese cuestionamiento simple, contundente, de meridiana claridad. Es decir: a como están las cosas, mi amiga se refería al último recurso que le va quedando a la élite del poder.

Palabras más o menos, me decía que si la máxima autoridad electoral del país se había atrevido a incluir al ex gobernador de Nuevo León, a pesar del cúmulo de irregularidades evidentes que justificaban precisamente que no se le incluyera: “… pues igual al Peje le pueden anular miles, cientos de miles, hasta millones de votos para invalidar su triunfo e impedirle, por tercera vez, que llegue a la Presidencia. ¿Qué les cuesta, son la máxima autoridad, no crees?”.

Así me lo dijo una ciudadana que no hace más que mantenerse informada por lo que escucha, le platican o alcanza a leer; una mujer que no milita en partido alguno y que, como muchas, se encuentra más bien limitada para trascender de su entorno familiar y burocrático.

Y justo este Jueves 19 se publican declaraciones del subcomandante Galeano del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) precisamente en el mismo sentido: que por más reformista que sea, a López Obrador sencillamente, no lo dejarán llegar.

Todo lo que conformó la vida del doctor Aureliano Urrutia Sandoval, hombre predestinado que nació el  6 de junio de 1872 en Xochimilco, fue brillante y está rodeada de misterios e hipótesis hasta ahora no comprobadas. Lo que si es cierto es que fue un médico y político sobresaliente. Tuvo una destacada labor como cirujano; fue Secretario de Gobernación en el gabinete del golpista Victoriano Huerta y una vez en el exilio tejano, fue el primer especialista que separó exitosamente, a nivel mundial, a unos hermanos siameses.

Matilde P. Montoya Primera médica mexicana

 |  Miércoles, 21 Marzo 2018 13:25  |  Publicado en OPINIÓN

Ernesto Soto Paez

Antes de ser elegida como la primera medico partera, Matilde P. Montoya, enfrentó un mundo controlado por los hombres, quienes le hicieron la vida imposible y amargaron sus deseos de superación personal, hasta que debió intervenir el presidente Porfirio Díaz para abrirle paso al futuro. Su nombre completo fue Matilde Petra Montoya Lafragua y nació en la Ciudad de México el 14 de marzo de 1857.

Fue hija única de Soledad Lafragua, era originaria de la Ciudad de Puebla, quien al quedar huérfana fue llevada al Convento de la Enseñanza, en la Ciudad de México, donde aprendió a leer y escribir. Matilde fue educada como hija única.

El cambio prometido

 |  Jueves, 18 Enero 2018 13:56  |  Publicado en OPINIÓN

Rubén Vázquez Pérez
¿Cuánto verdaderamente habrá de cambiar en el país si Andrés Manuel López Obrador llega, ahora sí, a la Presidencia de la República?

¿Cuánto?, porque parece claro que si PRI o PAN repiten, el país no hará sino seguir la ruta de los cuatro sexenios precedentes; lo que va del actual y prácticamente la de los últimos 30 años: más de un cuarto de siglo en el que empobrecimiento; mediocre crecimiento económico, inseguridad, violencia y corrupción crecientes, han sido las características distintivas de este ya largo periodo del tiempo mexicano.

Por ejemplo: ¿se acabarán la corrupción y los corruptos, realmente?; ¿tendremos verdaderamente un gobierno austero, digamos, más o menos a la mitad de lo que nos cuesta el actual?; ¿prevalecerá el estado de derecho?; ¿habrá al fin respeto por las instituciones?; ¿presenciaremos el fin de las complicidades entre corporaciones policiales y organizaciones criminales?

Y sobre todo: ¿habrá suficiente empleo, digno y bien remunerado, en especial para los jóvenes; ¿ninguno quedará sin acceso a la educación superior?; ¿disminuirá sensiblemente el número de pobres; veremos una menor concentración de la riqueza y, por ende, disfrutaremos de una más justa distribución de ésta?; ¿estaremos preparados para cambios tan profundos?

Y si no nos equivocamos al elegir al tabasqueño –como con Vicente Fox, Felipe Calderón o Enrique Peña Nieto- ¿será suficiente pretender que todo cambie sólo con la voluntad del Presidente?

Pensemos, por ejemplo, en el combate a la corrupción.


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