OPINIÓN

Por Jorge L. Yépez G.

Hace poco más de cinco décadas en la localidad de San Miguel Canoa en el estado de Puebla, se dio el linchamiento de empleados de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla aficionados al montañismo.

Durante ese tiempo los medios de comunicación y la sociedad en su conjunto se escandalizaron ante el hecho inédito, no de hacerse justicia por propia mano, pues en este caso se suscitó un acto de fanatismo religioso con argumentos falaces que se puso en boca de los pobladores.

Los modernos Caifás

 |  Sábado, 20 Abril 2019 18:27  |  Publicado en OPINIÓN

Rubén Vázquez Pérez

Una actitud pretendidamente crítica, definitivamente frontal, sin concesiones, desde luego lapidaria, por cualquier pretexto, no importa cuán absurdo sea, exhiben adversarios del Presidente Andrés Manuel López Obrador un día si y otro también, en una estrategia de “a ver cuál pega”. Y en una de ésas, creen, lograrían descarrilar a su gobierno, sin que mucho importen las consecuencias para la Nación.

Deliberadamente manipuladora, magnificada hasta el escándalo, a propósito desmemoriada y silente cuando conviene una cosa o la otra, la estrategia acusa al mandatario, a sus colaboradores, descalifica sus acciones y, peor aún, le hacen al agorero, al adivino, como si consultaran su bola de cristal, todo para alimentar la duda y la desconfianza ciudadana, así sea con productos chatarra.

Sin conseguir el efecto buscado con la provocación que intentó el periodista Jorge Ramos, ahora en este paréntesis que ofrece el periodo vacacional de Semana Santa, las baterías de los supuestos críticos del régimen se enfocan al famoso memorándum que el Peje dictó, firmó e hizo llegar a sus colaboradores para acabar con la Reforma Educativa del ex mandatario Enrique Peña Nieto.

Como modernos Caifás, los críticos se rasgan las vestiduras porque, acusan: el mandatario ordena lo inconcebible, lo inimaginable, cómo es posible: pasar por encima del texto constitucional que, hacen notar, prometió cumplir y hacer cumplir. Y eso, dicen, no se vale, es un delito. Y con estos indignados críticos se suman juristas, ex ministros en un afán de dar sustento jurídico y, digamos, cerrar la pinza para, ¿enderezarle un juicio político?

Porque básicamente tienen razón.

Lo curioso del caso es que quienes se han sumado a esta incipiente campaña son desmemoriados o como dice un muy popular dicho: “ven la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el propio”. Todos estos críticos tienen edad y experiencia como para haber atestiguado que otras administraciones sexenales pasaron igualmente por encima del sacro santo texto constitucional.

El dilema de un pueblo bueno… que no parece tan bueno

 |  Sábado, 20 Abril 2019 14:50  |  Publicado en OPINIÓN

Jorge L. Yépez G.

Un día sí y otro también se sabe de grupos organizados y no organizados que llevan a cabo actos vandálicos. A partir de sus organizaciones gremiales o bien actuando en forma oportunista, se están haciendo notar  en diversas movilizaciones. Se multiplican los robos y saqueos de mercancía expuesta en vehículos accidentados, ante una autoridad rebasada, quienes penosamente han sido objeto reiterado de agresiones verbales o físicas.

Estas manifestaciones y conductas de algunos grupos y comunidades, dan cuenta que el pueblo bueno y honesto se expresa en forma contraria al discurso gubernamental y todo parece indicar que tendrá que pasar un buen tiempo para que los procesos de deterioro social se reviertan o, en su caso, empeoren de no lograrse los cambios expuestos y ofertados por el gobierno en turno, particularmente los tendientes a disminuir la notoria brecha de desigualdad.

Un ejemplo que puede ilustrar lo antes expuesto, es la noticia del descubrimiento de un sitio arqueológico en el Municipio de Coquimatlán, Colima, por parte del INAH, donde uno de los antropólogos que trabajan en estas labores declaró: “Es un sitio muy bonito, diferente a los que hemos encontrado, que después se los vamos a dar a conocer, como Institución acabamos de estar por esos rumbos que no queremos ahorita decirlo, para que [no] vayan a saquearlo”

La pregunta a formular es: ¿qué nos pasó y que se hizo en los últimos 30 años para lograr cambios conductuales de esta naturaleza en nuestra sociedad, que hoy se muestra con estos niveles de podredumbre?

Lo que se observa es que la moral pública se ha visto afectada, puesto que ya no se respeta autoridad alguna, se cree tener derecho al saqueo de diversos bienes en actos colectivos de rapiña, se bloquea el libre tránsito de terceros y se impide que los órganos de representación lleven a cabo sus tareas y responsabilidades.

Dentro de las posibles explicaciones y alternativas destaco la de Fernando Belauzarán, militante del PRD y Senador de la República: “…Debiéramos dejar a un lado la entelequia del ‘pueblo bueno’ para ocuparnos en crear ciudadanía, partiendo de que nuestra sociedad es plural y diversa; cuyos miembros sólo podrán ejercer sus derechos a plenitud si respetan los derechos de los demás”.

Crear ciudadanía o construir ciudadanía, es un propósito que se ha escuchado en los años recientes desde la academia y en diversos foros y espacios públicos. El problema es que no se ha logrado formalizar una estrategia concreta para lograr tal propósito y se reportan magros avances en la materia. Baste revisar los resultados de las más recientes encuestas de opinión en materia de cultura política, donde se aprecian los limitados cambios que se expresan en las nociones y percepciones de la ciudadanía en su conjunto.

Jorge Ramos o cómo perder una aureola

 |  Domingo, 14 Abril 2019 16:22  |  Publicado en OPINIÓN

Rubén Vázquez Pérez

Vaya revuelo que se armó por la confrontación entre Jorge Ramos y el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador:

En redes sociales, y a propósito de las cifras sobre criminalidad en los cinco meses que está por cumplir la presente administración, se desbordaron de nuevo las pasiones, menudearon epítetos y descalificaciones y se le echó sal a la herida de la desunión, como para hacer todo lo posible a fin de que ésta, no cicatrice nunca.

Llegar a una conferencia de prensa; hacer una pregunta; no esperar al fin de la respuesta y en cambio interrumpir tanto como sea posible, es claramente un afán protagónico, una estrategia para hacer valer la verdad propia y acallar la del interlocutor, por decir lo menos.

Eso fue lo que hizo, ni más ni menos, Jorge Ramos, quien así expuso su aureola de periodista crítico, para comenzar a ser visto con la desconfianza de aquel al que sólo le interesa estar bajo los reflectores.

La verdad, tanto él como el Presidente, hablaron de lo mismo, de las cifras oficiales sobre homicidios cometidos en lo que va del año; las conclusiones fueron diferentes porque Ramos planteó la urgencia de una respuesta a un problema que ha venido creciendo con los años: los tres últimos sexenios, esto es, a partir del garrotazo que tan tontamente dio un ex presidente al avispero de la delincuencia organizada, según recordó el Peje.


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