OPINIÓN

El dilema de un pueblo bueno… que no parece tan bueno

 |  Sábado, 20 Abril 2019 14:50  |  Publicado en OPINIÓN

Jorge L. Yépez G.

Un día sí y otro también se sabe de grupos organizados y no organizados que llevan a cabo actos vandálicos. A partir de sus organizaciones gremiales o bien actuando en forma oportunista, se están haciendo notar  en diversas movilizaciones. Se multiplican los robos y saqueos de mercancía expuesta en vehículos accidentados, ante una autoridad rebasada, quienes penosamente han sido objeto reiterado de agresiones verbales o físicas.

Estas manifestaciones y conductas de algunos grupos y comunidades, dan cuenta que el pueblo bueno y honesto se expresa en forma contraria al discurso gubernamental y todo parece indicar que tendrá que pasar un buen tiempo para que los procesos de deterioro social se reviertan o, en su caso, empeoren de no lograrse los cambios expuestos y ofertados por el gobierno en turno, particularmente los tendientes a disminuir la notoria brecha de desigualdad.

Un ejemplo que puede ilustrar lo antes expuesto, es la noticia del descubrimiento de un sitio arqueológico en el Municipio de Coquimatlán, Colima, por parte del INAH, donde uno de los antropólogos que trabajan en estas labores declaró: “Es un sitio muy bonito, diferente a los que hemos encontrado, que después se los vamos a dar a conocer, como Institución acabamos de estar por esos rumbos que no queremos ahorita decirlo, para que [no] vayan a saquearlo”

La pregunta a formular es: ¿qué nos pasó y que se hizo en los últimos 30 años para lograr cambios conductuales de esta naturaleza en nuestra sociedad, que hoy se muestra con estos niveles de podredumbre?

Lo que se observa es que la moral pública se ha visto afectada, puesto que ya no se respeta autoridad alguna, se cree tener derecho al saqueo de diversos bienes en actos colectivos de rapiña, se bloquea el libre tránsito de terceros y se impide que los órganos de representación lleven a cabo sus tareas y responsabilidades.

Dentro de las posibles explicaciones y alternativas destaco la de Fernando Belauzarán, militante del PRD y Senador de la República: “…Debiéramos dejar a un lado la entelequia del ‘pueblo bueno’ para ocuparnos en crear ciudadanía, partiendo de que nuestra sociedad es plural y diversa; cuyos miembros sólo podrán ejercer sus derechos a plenitud si respetan los derechos de los demás”.

Crear ciudadanía o construir ciudadanía, es un propósito que se ha escuchado en los años recientes desde la academia y en diversos foros y espacios públicos. El problema es que no se ha logrado formalizar una estrategia concreta para lograr tal propósito y se reportan magros avances en la materia. Baste revisar los resultados de las más recientes encuestas de opinión en materia de cultura política, donde se aprecian los limitados cambios que se expresan en las nociones y percepciones de la ciudadanía en su conjunto.

Jorge Ramos o cómo perder una aureola

 |  Domingo, 14 Abril 2019 16:22  |  Publicado en OPINIÓN

Rubén Vázquez Pérez

Vaya revuelo que se armó por la confrontación entre Jorge Ramos y el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador:

En redes sociales, y a propósito de las cifras sobre criminalidad en los cinco meses que está por cumplir la presente administración, se desbordaron de nuevo las pasiones, menudearon epítetos y descalificaciones y se le echó sal a la herida de la desunión, como para hacer todo lo posible a fin de que ésta, no cicatrice nunca.

Llegar a una conferencia de prensa; hacer una pregunta; no esperar al fin de la respuesta y en cambio interrumpir tanto como sea posible, es claramente un afán protagónico, una estrategia para hacer valer la verdad propia y acallar la del interlocutor, por decir lo menos.

Eso fue lo que hizo, ni más ni menos, Jorge Ramos, quien así expuso su aureola de periodista crítico, para comenzar a ser visto con la desconfianza de aquel al que sólo le interesa estar bajo los reflectores.

La verdad, tanto él como el Presidente, hablaron de lo mismo, de las cifras oficiales sobre homicidios cometidos en lo que va del año; las conclusiones fueron diferentes porque Ramos planteó la urgencia de una respuesta a un problema que ha venido creciendo con los años: los tres últimos sexenios, esto es, a partir del garrotazo que tan tontamente dio un ex presidente al avispero de la delincuencia organizada, según recordó el Peje.

A debate, la legitimidad de las movilizaciones de la CNTE

 |  Viernes, 22 Marzo 2019 15:21  |  Publicado en OPINIÓN

Rubén Vázquez Pérez

La propuesta que el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador hizo la mañana del Jueves último al magisterio para que se debata acerca del sentido o el sustento de las movilizaciones que lleva a cabo la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) es claramente un ensayo para hallarle puntos débiles a este galimatías o nudo gordiano en que se ha convertido la relación entre el gobierno y esa parte del magisterio.

Así, parece claro que el Primer mandatario pretende que la legitimidad de las movilizaciones de la CNTE no sean más su monopolio y que, en cambio, se sujeten a la aprobación no sólo del resto del magisterio, sino también del resto de la sociedad, a la que con frecuencia se convierte en rehén de bloqueos, cierre y ocupación de calles, plazas y edificios públicos.

De esta manera, el Jefe del Ejecutivo impone su estilo personal –por cierto muy distinto y muy distante del de sus predecesores- y, de entrada, nada de negociar en lo obscurito; nada de dobles discursos; congruencia entre lo prometido y las acciones de gobierno. Y al tiempo que propone el diálogo, igual exige claridad. Es como si todo se encaminara a la erradicación de la desconfianza, la predisposición y el recelo.

En su respuesta, el mandatario exhibió a los movilizados cuando dijo que no entiende las razones de su protesta, y les recordó que la “mal llamada reforma educativa” –la de Peña Nieto, desde luego-, está cancelada, ha sido abrogada. Y él ha cumplido su palabra en ese sentido; en su lugar, dijo, se tienen las conclusiones de los foros que sobre educación se hicieron apenas iniciado su mandato para impulsar una nueva reforma constitucional en la materia.

Paciencia y asedio

 |  Lunes, 18 Marzo 2019 15:20  |  Publicado en OPINIÓN

Rubén Vázquez Pérez

Independientemente del acoso mediático de una oposición escandalosa y agorera pero carente de sustento verificable, lo cierto es que a la Cuarta Transformación (4T) más le vale ofrecer resultados tangibles lo antes posible a la sociedad, tanto en percepción de seguridad; apego al estado de derecho; contra la corrupción y, desde luego, en el bolsillo ciudadano.

Por lo que se ve, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ensaya nuevas formas –de honestidad, democracia y transparencia- que la ciudadanía sólo tenía como referencia teórica, para entender la política real –de componendas, simulaciones, demagogia e impunidad-, a la que nos acostumbraron los gobiernos del último siglo y de los primeros 18 del que está en curso.

No sólo se trata de avanzar por el camino más difícil, sino también por el más largo; se trata incluso de caminar al tiempo que se desbroza la ruta. Y se la despeja de francotiradores y gavilleros del neoliberalismo y de las bandas delincuenciales que han creído que el país, las vidas y las riquezas de sus habitantes, son de ellos.

Así, las cosas parecen más difíciles; dijérase, cuesta arriba.


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