Luego de presentar el informe de seguridad y a pregunta expresa, la mandataria federal calificó los pronunciamientos del jefe de la DEA como "muy desafortunados" y desprovistos de sustento real.
"Me parece más una declaración política que una declaración de sustento. No tiene ningún fundamento lo que está diciendo".
Argumentó que si existiera una colusión estructural con los grupos delictivos, sería imposible registrar la tendencia a la baja en la incidencia delictiva del país, que en la información presentada consolida una reducción del 48 por ciento en los homicidios dolosos.
"Si hay vínculo, hay aumento de delitos. Y la mejor demostración es el sexenio de Calderón", expuso Sheinbaum, haciendo alusión a la colusión demostrada durante esa administración de la que, según apuntó, derivó un repunte de violencia.
Sheinbaum instó a la agencia estadounidense a enfocar sus esfuerzos dentro de sus propias fronteras, señaló la producción de metanfetaminas, la venta de drogas y el lavado de dinero en territorio estadounidense como tareas pendientes para la DEA.
De igual forma, recordó casos recientes de corrupción interna en la corporación norteamericana, refiriéndose a la destitución de un jefe de la DEA en México por presuntos vínculos con defensores de capos.
"Negamos rotundamente las afirmaciones del titular de la DEA (...) a México se le respeta", concluyó.
No minimizar señalamientos
Por su parte, la diputada Kenia López Rabadán, Presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados y vicepresidenta de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, adoptó una postura de exigencia hacia las instituciones mexicanas durante un encuentro con medios de comunicación.
López Rabadán sostuvo que las declaraciones del funcionario estadounidense no deben tomarse a la ligera dada la envergadura de la acusación.
"Las palabras de Terry Cole, director de la DEA, no deben minimizarse. Ha afirmado que existe una conexión mortal entre las redes de los cárteles y el gobierno, y ha llegado a señalar que ambos son la misma cosa. Se trata de una acusación de enorme gravedad que no puede aceptarse sin pruebas, pero que tampoco debe ser minimizada", sentenció la legisladora.
La diputada enfatizó que la soberanía de México se defiende demostrando con hechos, legalidad y transparencia que ningún funcionario público goza de impunidad o protección estatal. Señaló directamente que demarcaciones como Sinaloa y Baja California requieren especial atención institucional en estos momentos.
"Si las investigaciones acreditan que algún funcionario de cualquier partido, gobierno o nivel de responsabilidad tiene vínculos, brinda protección o utiliza recursos públicos al servicio de una organización criminal, esa relación debe terminarse de inmediato y ser sancionada", apuntó López Rabadán, instando a dejar de lado los discursos ideológicos y el encubrimiento partidista.
La legisladora también vinculó la gravedad de la situación a las recientes decisiones de Washington de catalogar formalmente al Cártel de Juárez y a Los Viagras como organizaciones terroristas globales, lo cual incrementa la presión financiera y jurídica en la relación bilateral.
El origen de la disputa
La controversia se detonó a raíz del discurso pronunciado el pasado 13 de julio de 2026 por el director de la DEA, Terry Cole, durante la sesión plenaria de la Cumbre de un Estados Unidos Libre de Fentanilo en Orlando, Florida.
En su mensaje ante especialistas en prevención y fuerzas del orden, Cole enfatizó que la DEA está enfocando todos sus recursos en desmantelar las redes financieras y de suministro de los cárteles, apuntando explícitamente a las esferas de poder en México.
"Esto incluye la conexión mortal entre las redes de los cárteles y el Gobierno mexicano. Son uno mismo. Y en la DEA, son nuestra prioridad número uno", declaró Cole en su mensaje oficial.